Desinformación en salud: información fiable también es salud

Nunca hemos tenido tanta información sobre salud al alcance de la mano. Y nunca había sido tan fácil encontrarnos también con información poco fiable

Redes sociales, buscadores, medios de comunicación, vídeos, podcasts, grupos de WhatsApp…

Cada día recibimos y compartimos una enorme cantidad de contenidos relacionados con nuestra salud. Algunos proceden de fuentes científicas y profesionales. Otros son opiniones, experiencias personales, publicidad o información que no ha sido contrastada.

Saber distinguirlos es cada vez más importante.

Porque cuando hablamos de salud, una información falsa o engañosa no se queda únicamente en una pantalla: puede influir en decisiones, comportamientos y cuidados que afectan a nuestra salud y a la de las personas que nos rodean.

¿Qué es la desinformación en salud?

La desinformación es un fenómeno complejo. No toda información incorrecta es necesariamente desinformación: puede existir un error, una opinión, una interpretación equivocada o una información que ha quedado desactualizada.

Hablamos de desinformación cuando se difunden contenidos falsos o engañosos que pueden generar confusión, falsas creencias o desconfianza.

Cuando estos contenidos se refieren a cuestiones sanitarias, sus consecuencias pueden ser especialmente importantes.

La Organización Mundial de la Salud advierte de que la circulación de información falsa o engañosa puede favorecer comportamientos de riesgo, generar confusión y reducir la confianza en las autoridades y profesionales sanitarios.

No todo lo que aparece en internet es información sanitaria

Antes de compartir o dar por cierta una afirmación sobre salud, conviene preguntarnos:

  • ¿Quién lo dice?
  • ¿En qué evidencia se basa?
  • ¿De cuándo es la información?
  • ¿Intenta informarme o venderme algo?
  • ¿Puedo contrastarla con una fuente fiable?

Cinco preguntas sencillas pueden ayudarnos a detenernos antes de aceptar o compartir un contenido.

¿Por qué es especialmente importante en salud?

La información sanitaria puede influir directamente en cómo cuidamos nuestra salud.

Una información engañosa puede generar:

  • Miedo o preocupación innecesaria
  • Falsas expectativas sobre tratamientos
  • Rechazo de medidas preventivas eficaces
  • Decisiones poco seguras sobre medicamentos o tratamientos
  • Confusión ante recomendaciones sanitarias contradictorias
  • Pérdida de confianza en profesionales o instituciones sanitarias

La Organización Mundial de la Salud considera la alfabetización en salud una herramienta fundamental para que las personas puedan acceder a información, comprenderla, valorarla y utilizarla adecuadamente. Además, señala que mejorar estas capacidades es especialmente importante en un entorno caracterizado por grandes cantidades de información y desinformación.

Aprender a informarnos también es cuidar

Combatir la desinformación no consiste únicamente en desmentir bulos cuando ya se han difundido.

También consiste en proporcionar a las personas herramientas para analizar la información y tomar decisiones informadas.

Esto es lo que conocemos como alfabetización en salud: desarrollar las capacidades necesarias para encontrar, comprender, valorar y utilizar información relacionada con nuestra salud.

Y existe también una dimensión específicamente relacionada con los medios y las redes: la alfabetización mediática en salud, que ayuda a analizar de manera crítica los mensajes sobre salud que recibimos a través de los diferentes canales de comunicación.

No se trata de desconfiar de todo.

Se trata de aprender a confiar en aquello que podemos contrastar.

¿Dónde buscar información fiable?

Cuando tenemos una duda sobre nuestra salud, internet puede ser una herramienta útil. Pero no todas las fuentes ofrecen las mismas garantías.

Podemos empezar por:

Profesionales sanitarios

Son una de las principales fuentes para resolver dudas relacionadas con nuestra situación concreta de salud.

Organismos sanitarios

Ministerio de Sanidad, servicios de salud autonómicos y organismos oficiales ofrecen información sobre prevención, enfermedades, vacunación y otros temas de salud.

Universidades y centros de investigación

Son una fuente especialmente útil para acercarnos al conocimiento científico y a los resultados de la investigación.

Sociedades científicas y organizaciones profesionales

Permiten acceder a recomendaciones y contenidos elaborados por especialistas en diferentes áreas de conocimiento.

Organismos internacionales

Instituciones como la Organización Mundial de la Salud ofrecen información y recursos sobre numerosos problemas de salud.

Y una regla fundamental:

Una fuente fiable también debe ser comprensible.

Si no entendemos una información sanitaria, podemos preguntar a un profesional antes de tomar una decisión.

El papel de la enfermería

Las enfermeras acompañamos a las personas en muchos momentos relacionados con su salud: prevención, educación sanitaria, enfermedad, recuperación, cuidados y autocuidado.

Por eso, ayudar a las personas a comprender información sanitaria y a tomar decisiones informadas también forma parte de cuidar.

La comunicación clara, adaptada a cada persona y basada en conocimiento científico puede ayudar a reducir dudas, mejorar la comprensión y favorecer una participación más activa en los propios cuidados.

La alfabetización en salud, además, está estrechamente relacionada con la seguridad del paciente: comprender correctamente una indicación, saber cómo utilizar un medicamento o reconocer cuándo es necesario consultar a un profesional puede marcar una diferencia.

OCODES: construir salud frente a la desinformación

En este contexto nace OCODES, el Observatorio Contra la Desinformación en Salud, una iniciativa vinculada al grupo de investigación SAPIENF de la Universidad de Zaragoza.

OCODES propone un espacio abierto de participación y reflexión sobre cuestiones relacionadas con la salud y trabaja para promover redes de conocimiento y una divulgación científica accesible.

Su punto de partida es una idea especialmente interesante:

La información relacionada con la salud es un bien común y su calidad y veracidad nos afectan a todos.

Por eso, OCODES apuesta por la participación ciudadana, la divulgación de la cultura de la salud y la construcción colectiva de conocimiento para facilitar decisiones informadas.

Desde el Colegio Oficial de Enfermería de Huesca colaboramos con OCODES porque compartimos esta visión: acercar conocimiento riguroso a la ciudadanía y contribuir a una cultura de la salud basada en información fiable y comprensible.

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OCODES también ofrece un espacio para que estudiantes y profesionales sanitarios puedan acercar el conocimiento científico a la ciudadanía mediante artículos de divulgación.

Consulta cómo participar

Antes de compartir, párate un momento

La próxima vez que recibas un consejo de salud en WhatsApp, un vídeo en redes sociales o una noticia que parece demasiado buena, o demasiado alarmante, para ser cierta, hazte cinco preguntas:

  1. ¿Quién lo dice?
  2. ¿Qué evidencia aporta?
  3. ¿De cuándo es?
  4. ¿Qué pretende conseguir?
  5. ¿Puedo contrastarlo?

Porque compartir información también es una forma de influir en la salud de los demás.

Información fiable también es salud.