La enfermera que cuidó a los primeros astronautas: Dee O’Hara y la carrera espacial

La enfermera que cuidó a los primeros astronautas: Dee O’Hara y la carrera espacial

COLEGIO OFICIAL DE ENFERMERÍA DE HUESCA .- Cuando comenzó la carrera espacial, a finales de los años cincuenta, la NASA se enfrentaba a una pregunta fundamental: ¿qué le ocurre al cuerpo humano cuando abandona la Tierra? Nadie lo sabía. No existían estudios sobre microgravedad. No había protocolos médicos para vuelos espaciales. Ni siquiera estaba claro si el cuerpo humano podría soportar la experiencia.

En ese contexto, junto a ingenieros, pilotos de pruebas y científicos, apareció una figura inesperada: una enfermera que terminaría convirtiéndose en una de las personas de mayor confianza de los primeros astronautas estadounidenses.

Su nombre era Dolores B. “Dee” O’Hara.

Un trabajo que nadie había hecho antes

En 1959, Dee O’Hara trabajaba como enfermera en el hospital de la Base Aérea de Patrick, cerca de Cabo Cañaveral (Florida). Formaba parte del Cuerpo de Enfermería de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y desarrollaba tareas clínicas habituales cuando recibió una llamada inesperada.

La convocaron al despacho del comandante del hospital. Allí le hablaron de un nuevo proyecto del que casi nadie había oído hablar todavía: el programa espacial tripulado de Estados Unidos.

La NASA acababa de seleccionar a sus primeros astronautas y necesitaba apoyo médico permanente.

En la entrevista que concedió años después al NASA Johnson Space Center Oral History Project, O’Hara recordaba con humor su reacción inicial:

“Cuando mencionaron a los astronautas, no tenía ni idea de lo que eran. Pensé que hablaban del planeta Mercurio o del mercurio de un termómetro”.

Aceptó el trabajo. Aquella decisión la convertiría en la primera enfermera asignada al programa espacial estadounidense.

Por qué la NASA necesitaba una enfermera

Los astronautas seleccionados para el programa Mercury eran pilotos militares de élite. Habían sido entrenados para soportar condiciones extremas, pero también compartían una característica muy conocida entre los médicos militares: raramente admitían problemas de salud.

Reconocer una dolencia podía significar quedar fuera de una misión. Por ese motivo, los responsables médicos del programa pensaron que una enfermera podía desempeñar un papel clave: crear un vínculo de confianza con los astronautas y detectar cualquier problema antes de un lanzamiento.

O’Hara estableció con ellos un acuerdo simple, podían contarle cualquier síntoma o molestia con absoluta confianza… salvo si aquello ponía en peligro la misión.

La estrategia funcionó.

Con el tiempo se convirtió en una figura central del equipo médico que acompañaba a los astronautas.

La enfermera de los “Mercury Seven”

Los primeros astronautas estadounidenses, conocidos como los Mercury Seven, se sometían a intensos controles médicos antes de cada vuelo.

Gran parte de esos procedimientos pasaban por las manos de O’Hara. Entre sus responsabilidades estaban:

  • Realizar controles médicos antes del lanzamiento
  • Registrar constantes vitales
  • Extraer muestras de sangre inmediatamente antes del despegue
  • Supervisar la recuperación tras el amerizaje de las cápsulas espaciales

También participó en la organización de los dispositivos médicos de recuperación, preparados para atender a los astronautas en cuanto regresaban del espacio.

La confianza entre astronautas y enfermera era tal que, según contaría después O’Hara, muchos de ellos no querían que nadie más les extrajera sangre antes de volar.

Medicina en un territorio completamente desconocido

En los primeros años de la carrera espacial, prácticamente no existía la medicina espacial.

Cada misión planteaba preguntas nuevas:

  • ¿Cómo reaccionaría el sistema cardiovascular en microgravedad?
  • ¿Qué ocurriría con el equilibrio o la orientación del cuerpo?
  • ¿Qué efectos tendría el regreso a la gravedad terrestre?

Los equipos médicos tenían que desarrollar procedimientos completamente nuevos, muchas veces mientras el propio programa avanzaba.

Según O’Hara, el trabajo consistía en “crear la medicina espacial sobre la marcha”.

De los primeros vuelos al camino hacia la Luna

A lo largo de los años sesenta, Dee O’Hara participó en tres de los programas más importantes de la exploración espacial estadounidense:

  • Mercury. Los primeros vuelos tripulados de Estados Unidos
  • Gemini. Las misiones que permitieron desarrollar técnicas fundamentales como los paseos espaciales o el acoplamiento de naves
  • Apollo. El programa que culminaría con la llegada del ser humano a la Luna en 1969

Durante ese tiempo no solo atendía a los astronautas. También cuidaba a sus familias y a miembros de los equipos de vuelo, convirtiéndose en una figura muy cercana dentro de la comunidad espacial.

Cuando la exploración espacial también duele

La carrera espacial fue también una etapa marcada por tragedias.

O’Hara vivió muy de cerca algunos de los momentos más duros del programa, entre ellos el incendio de Apollo 1 en 1967, en el que murieron tres astronautas durante una prueba en tierra.

Además de su trabajo clínico, una parte importante de su labor consistía en acompañar y apoyar a las familias de los astronautas en momentos difíciles. Un aspecto humano de la exploración espacial que rara vez aparece en los libros de historia.

Una pionera de la enfermería aeroespacial

Tras los programas iniciales de vuelos tripulados, O’Hara continuó su carrera en la NASA.

En los años setenta pasó al Ames Research Center, donde trabajó en investigaciones sobre los efectos fisiológicos del vuelo espacial.

Entre otros proyectos, participó en estudios sobre reposo prolongado en cama, utilizados como modelo para comprender los cambios que sufre el cuerpo humano en microgravedad.

Estos trabajos contribuyeron a consolidar un campo emergente: la medicina y la enfermería aeroespacial.

“En aquellos años estábamos aprendiendo algo completamente nuevo: cómo cuidar la salud de las personas que iban a viajar al espacio”.

La enfermería que también hizo posible la exploración espacial

La historia de la carrera espacial suele contarse a través de astronautas, cohetes y misiones históricas.

Pero detrás de cada lanzamiento también había profesionales de la salud responsables de cuidar a quienes se aventuraban fuera de la Tierra.

Entre ellos, una enfermera que llegó al programa casi por casualidad y terminó formando parte de uno de los capítulos más extraordinarios de la historia científica del siglo XX.

Porque la exploración espacial no solo depende de ingenieros y astronautas, también de quienes cuidan la salud de las personas que se aventuran hacia las estrellas.


Fuentes

NASA Johnson Space Center. Oral History Interview with Dee O’Hara (2002).

Blue Dot. NASA’s first nurse: a conversation with Dee O’Hara.

NASA. La verdadera historia del cuidado de la salud de los astronautas en el espacio.

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