COLEGIO OFICIAL DE ENFERMERÍA DE HUESCA .- ¿Qué tiene que ver una nueva Agencia Estatal de Salud Pública con el trabajo que realizan las enfermeras cada día? Mucho más de lo que parece.
La elección de Aragón (Zaragoza) como sede de la futura Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP) ha situado este nuevo organismo en el centro de la actualidad. Sin embargo, más allá de dónde se ubique físicamente, su creación supone una oportunidad para poner el foco en un ámbito fundamental del sistema sanitario que muchas veces pasa desapercibido: la salud pública.
Y hablar de salud pública también es hablar de Enfermería.
Cada otoño comienza la campaña de vacunación frente a la gripe. Durante el verano se activan planes para proteger a la población de las altas temperaturas. Se vigila la aparición de enfermedades transmisibles, se investigan posibles brotes, se promueven hábitos saludables en colegios, centros de salud y municipios, y se desarrollan programas para prevenir enfermedades antes de que aparezcan.
Gran parte de este trabajo ocurre lejos del foco mediático. Sin embargo, resulta esencial para proteger la salud de la población.
Ese conjunto de actuaciones forma parte de la salud pública: una disciplina que no espera a que las personas enfermen, sino que trabaja para prevenir riesgos, promover la salud y mejorar la calidad de vida de toda la ciudadanía.
La Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP) es un organismo público estatal creado por la Ley 7/2025 y adscrito al Ministerio de Sanidad, con personalidad jurídica propia, autonomía de gestión e independencia técnica en el ejercicio de sus funciones.
Su objetivo no es asumir las competencias que ya ejercen las comunidades autónomas, sino reforzar la coordinación, el análisis y la capacidad de respuesta del sistema de salud pública en todo el país.
Su creación responde, entre otros motivos, a las lecciones aprendidas durante la pandemia de COVID-19, que puso de manifiesto la importancia de disponer de sistemas de vigilancia más coordinados, datos comparables, respuestas ágiles y una comunicación clara basada en la evidencia científica.
La futura Agencia desarrollará un amplio conjunto de funciones relacionadas con la protección de la salud de la población. Entre ellas destacan:
Además, la Agencia incorporará el enfoque “Una sola salud” (One Health), que reconoce la estrecha relación entre la salud de las personas, la salud animal y el medio ambiente.
Planificación, administración y seguimiento de programas vacunales.
Detección, notificación y seguimiento de enfermedades y brotes.
Promoción de hábitos saludables y trabajo con la comunidad.
Información y formación para prevenir enfermedades y fomentar el autocuidado.
Participación en planes frente a olas de calor, brotes, pandemias y otras alertas sanitarias.
Participación en estudios, evaluación de intervenciones y generación de evidencia científica.
Aunque muchas veces no sea visible para la población, las enfermeras participan cada día en numerosos ámbitos que la futura Agencia pretende reforzar.
Su trabajo está presente en programas de vacunación, vigilancia epidemiológica, prevención y control de enfermedades, educación para la salud, promoción de hábitos saludables, salud comunitaria, salud escolar, respuesta ante emergencias sanitarias e investigación.
También desempeñan un papel fundamental en la detección precoz de problemas de salud, el seguimiento de personas y comunidades vulnerables y la educación sanitaria, contribuyendo a que muchas enfermedades puedan prevenirse o detectarse antes.
La creación de la Agencia supone, por tanto, una oportunidad para reconocer el valor de estos ámbitos de actuación y seguir fortaleciendo una visión de la sanidad que no solo actúe cuando aparece la enfermedad, sino que trabaje de forma anticipada para proteger la salud de toda la población.
Uno de los aspectos más relevantes de la futura Agencia será la incorporación del enfoque One Health o “Una sola salud”, que entiende que la salud humana está estrechamente relacionada con la salud animal y con el estado del medio ambiente.
Factores como el cambio climático, la contaminación, las zoonosis o la resistencia a los antimicrobianos ponen de manifiesto que muchos de los desafíos sanitarios actuales requieren respuestas coordinadas desde diferentes disciplinas y profesiones.
La elección de Zaragoza como sede de la Agencia Estatal de Salud Pública ha devuelto la salud pública al centro del debate. Sin embargo, más allá de su ubicación, lo verdaderamente importante es el impulso que este nuevo organismo pretende dar a la vigilancia, la prevención, la coordinación y la respuesta frente a los principales retos sanitarios del presente y del futuro.
También es una oportunidad para recordar que proteger la salud de la población no depende únicamente de hospitales, consultas o servicios de urgencias. Depende, en gran medida, del trabajo diario que realizan numerosos profesionales para prevenir enfermedades, promover hábitos saludables y actuar antes de que aparezcan los problemas.
Entre ellos, las enfermeras ocupan un lugar esencial.
La salud pública no empieza cuando aparece una crisis. Empieza mucho antes: previniendo, vigilando, investigando, educando y promoviendo hábitos saludables. En todas esas áreas, las enfermeras desempeñan un papel fundamental para proteger la salud de la población.