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31 de agosto de 2026¿Puede el género influir en cómo valoramos, diagnosticamos y cuidamos a una persona?
COLEGIO OFICIAL DE ENFERMERÍA DE HUESCA .- Una revisión de 34 estudios propone un modelo para incorporar una enfermería sensible al género a la práctica profesional.
¿Puede el género influir en la forma en que una persona experimenta una enfermedad, expresa sus síntomas o se relaciona con los profesionales sanitarios? ¿Y puede influir también en cómo interpretamos esa información y en las decisiones que tomamos sobre sus cuidados?
Una investigación publicada en Journal of Clinical Nursing aborda estas cuestiones y propone un modelo para definir y desarrollar una enfermería sensible al género.
El trabajo, realizado por un equipo de enfermeras e investigadoras, parte de una revisión de la literatura científica en la que se analizaron 34 artículos publicados entre 2002 y 2024. El objetivo fue identificar las características que definen este concepto y explorar cómo puede trasladarse a la práctica y evaluarse.
¿Qué es una enfermería sensible al género?
Las autoras plantean que el género puede influir en diferentes aspectos relacionados con la salud, la experiencia de la enfermedad y la atención sanitaria.
Incorporar una perspectiva sensible al género no significa asumir que hombres y mujeres deben recibir cuidados diferentes, sino reconocer que determinados factores relacionados con el género pueden influir en la experiencia de cada persona y evitar que los estereotipos condicionen la valoración y la toma de decisiones.
En este sentido, una enfermería sensible al género busca que las experiencias, síntomas, necesidades y preferencias de cada paciente sean escuchados, valorados y legitimados, sin interpretarlos a través de ideas preconcebidas sobre cómo debería comportarse una persona por razón de su género.
¿Dónde pueden aparecer estos sesgos?
Los sesgos pueden estar presentes en diferentes momentos de la atención sanitaria: desde la forma en que se recogen e interpretan los síntomas hasta la comunicación con el paciente, los registros clínicos o la planificación de los cuidados.
Por ejemplo, interpretar determinadas manifestaciones como consecuencia del estrés o la ansiedad sin realizar una valoración suficiente, o considerar que una determinada forma de expresar el dolor es “típica” de un grupo de pacientes, puede hacer que la experiencia de la persona no sea adecuadamente reconocida.
Las autoras utilizan distintos casos ilustrativos para mostrar cómo estos estereotipos pueden influir en la práctica.
Uno de ellos presenta a una mujer de 65 años que acude a urgencias con dolor epigástrico y náuseas. Sus circunstancias personales —entre ellas, las responsabilidades de cuidado que asume— pueden favorecer que sus síntomas se interpreten inicialmente como relacionados con el estrés o la ansiedad. El caso plantea cómo una valoración que tenga en cuenta los posibles sesgos de género puede contribuir a no pasar por alto otras posibilidades clínicas.
Este caso es un ejemplo construido por las autoras para ilustrar el concepto y no corresponde a un caso clínico real incluido en la investigación.
Ainitze Labaka
Cuatro elementos para una enfermería sensible al género
A partir del análisis de la literatura, las autoras identifican cuatro características principales:
1. Profesionales con conocimientos y sensibilidad hacia el género
Los profesionales necesitan conocimientos que les permitan reconocer cómo el género puede influir en la salud y en la atención sanitaria, así como identificar sus propios posibles sesgos.
2. Legitimar las experiencias de cada persona
Escuchar y dar credibilidad a los síntomas, el dolor, las emociones y las necesidades expresadas por cada paciente, evitando interpretaciones basadas en estereotipos.
3. Incorporar esta perspectiva a la gestión y el liderazgo
La enfermería sensible al género no se limita a la relación individual con el paciente. También puede incorporarse a la gestión de los equipos, el liderazgo y la organización de los servicios.
4. Integrarla en el proceso enfermero
La perspectiva de género puede estar presente en la valoración, los diagnósticos enfermeros, la planificación y ejecución de los cuidados y los registros, de manera que las decisiones respondan a las necesidades reales de cada persona.
Una perspectiva que también se puede evaluar
Una de las aportaciones que destaca el trabajo es que la enfermería sensible al género no tiene por qué quedarse en una declaración de intenciones.
Las autoras identifican diferentes herramientas e indicadores utilizados en investigaciones anteriores para evaluar aspectos como los conocimientos sobre género, las actitudes de los profesionales, los estereotipos y roles de género, la legitimación del dolor, la comunicación o la satisfacción de los pacientes.
Esto abre la puerta a desarrollar y utilizar indicadores que permitan conocer hasta qué punto esta perspectiva está realmente integrada en la práctica enfermera.
Todavía quedan retos
Las propias investigadoras señalan algunas limitaciones de la evidencia disponible.
Una parte importante de los estudios procede de países occidentales y muchos de ellos siguen abordando el género desde una perspectiva fundamentalmente binaria. Además, existe todavía poca investigación específica sobre las experiencias de personas trans y no binarias.
También se necesitan más herramientas para evaluar de forma específica cómo se incorpora esta perspectiva en ámbitos como la gestión enfermera o los registros del proceso de cuidados.
Por tanto, el modelo propuesto constituye un punto de partida que puede seguir desarrollándose a medida que aumente la evidencia científica.
¿Qué puede aportar a la práctica enfermera?
Más allá del debate conceptual, la propuesta invita a incorporar una pregunta sencilla a nuestra práctica profesional:
¿Estamos valorando a la persona que tenemos delante o estamos interpretando sus necesidades a través de algún estereotipo?
Una enfermería sensible al género busca precisamente individualizar los cuidados y reducir la influencia de sesgos que puedan afectar a la valoración, la comunicación o la toma de decisiones.
No se trata de cuidar de forma diferente por razón de género, sino de cuidar sin que los estereotipos decidan por nosotros.
Fuente: Journal of Clinical Nursing.
Para saber más: Gender-sensitive nursing: a concept analysis and model development.
También puedes leer la entrevista realizada a una de las enfermeras autoras del estudio en Enfermería21: «La enfermería sensible al género no es algo abstracto: se puede medir y modificar».
