COLEGIO OFICIAL DE ENFERMERÍA DE HUESCA .- El Consejo General de Enfermería ha publicado la guía Casos prácticos de enfermería en osteoporosis, un documento que recoge situaciones clínicas reales y el papel de la enfermería en su abordaje. Desde el Colegio repasamos algunos de sus casos para extraer aprendizajes aplicables a la práctica asistencial.
La guía presenta el caso de una mujer de 44 años con menopausia precoz, osteoporosis grave y dos fracturas vertebrales previas.
Además de estos antecedentes, la paciente presenta varios factores de riesgo que aumentan su vulnerabilidad: bajo peso (IMC de 18 kg/m²), vida sedentaria, baja ingesta de calcio, gastritis crónica, tratamiento con sertralina y antecedentes familiares de fractura de cadera.
Tras la valoración, se inicia tratamiento con teriparatida y suplementación con calcio y vitamina D cuando el aporte dietético resulta insuficiente.
Uno de los conceptos clave que destaca la guía es la denominada cascada de fracturas.
Las fracturas vertebrales previas aumentan el riesgo de sufrir nuevas fracturas, por lo que el objetivo no es únicamente tratar la osteoporosis, sino prevenir nuevas lesiones que puedan comprometer la autonomía y la calidad de vida de la paciente.
Por ello, la intervención enfermera se orienta tanto al tratamiento como a la identificación y corrección de factores de riesgo modificables.
La guía destaca varias áreas prioritarias de intervención:
La paciente recibe formación para la correcta administración diaria de la teriparatida mediante inyección subcutánea.
La enfermera instruye sobre:
El bajo peso y la gastritis crónica hacen necesaria una actuación específica sobre la alimentación.
La guía recomienda fomentar una dieta equilibrada y rica en calcio, incorporando lácteos, legumbres, frutos secos, verduras de hoja verde y pescados con espina, entre otros alimentos.
Otro de los pilares del plan de cuidados es reducir el riesgo de nuevas fracturas.
Para ello se trabaja en:
La actuación enfermera también aborda aspectos relacionados con el estilo de vida, como el sedentarismo o el consumo de alcohol, que pueden aumentar el riesgo de fracturas y dificultar la evolución clínica.
Tras 24 meses de seguimiento en la consulta de Enfermería de Reumatología, la paciente mostró una excelente adherencia al tratamiento.
Según recoge la guía:
Este caso recuerda que el éxito en el abordaje de la osteoporosis no depende únicamente del tratamiento farmacológico.
La educación terapéutica, la prevención de caídas, la mejora de los hábitos de vida y el acompañamiento continuado forman parte esencial de los cuidados enfermeros y pueden resultar determinantes para prevenir nuevas fracturas y preservar la autonomía de las personas.
Más allá del tratamiento farmacológico, este caso muestra cómo la intervención enfermera sobre los factores de riesgo modificables puede ser determinante para evitar nuevas fracturas y preservar la autonomía de la paciente.
Fuente: Casos prácticos de enfermería en osteoporosis. Consejo General de Enfermería.