COLEGIO OFICIAL DE ENFERMERÍA DE HUESCA .- Sonsoles Iglesias (matrona), Sara Cruz (ginecóloga), Celia Navarro (matrona), Nerea Lacamara (pediatra) y el conjunto de profesionales del Servicio de Obstetricia y Pediatría del Hospital de Jaca, reconocido en los II Premios Humanizar y Cuidar por Aragón, ha impulsado un modelo de atención materno-infantil que combina acompañamiento, evidencia científica y resultados en salud.
Un hospital pequeño, en un territorio disperso y con muchas familias repartidas por los valles del Pirineo. Lo que para algunos podría parecer una dificultad, en el Hospital de Jaca se ha convertido en una de sus principales fortalezas.
El Servicio de Obstetricia y Pediatría ha sido reconocido recientemente en los II Premios Humanizar y Cuidar por Aragón por su proyecto «Acompañar, cuidar y sostener», una iniciativa que lleva años impulsando una atención más cercana y personalizada durante el embarazo, el parto y los primeros meses de vida de los recién nacidos.
Detrás del proyecto hay un equipo formado por matronas, enfermeras, TCAE, ginecólogos y pediatras que comparte una misma idea: humanizar no consiste únicamente en hacer más agradable la experiencia de las pacientes, sino en ofrecer cuidados basados en la evidencia científica y adaptados a las necesidades de cada mujer y cada familia.
“Acompañar no es solo estar presente: es escuchar, respetar y no marcharse cuando las cosas se ponen difíciles”, explican las profesionales del servicio.
El proyecto se desarrolla en el marco de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN) y ha incorporado medidas como el contacto piel con piel inmediato tras el nacimiento, el pinzamiento tardío del cordón umbilical, la protección de las primeras horas de vida del recién nacido y diferentes técnicas de apoyo al parto fisiológico.
Una de las propuestas que mejor refleja esta forma de trabajar es la Consulta de Lactancia, puesta en marcha para acompañar a las familias tras el alta hospitalaria mediante atención presencial y telefónica y un seguimiento continuado durante los primeros meses de vida del bebé.
Los resultados muestran la dimensión del cambio. La tasa de lactancia materna exclusiva a los seis meses ha pasado del 8 % registrado en el estudio CALINA de 2013 al 67,8 % alcanzado en 2025, superando el objetivo del 50 % establecido por la Organización Mundial de la Salud.
“No son solo cifras, son madres que han podido dar lo mejor de sí mismas a sus bebés”, señalan.
Entre las iniciativas más recientes destaca la creación de una consulta específica para embarazadas cuyos bebés presentan posición podálica o transversa durante las últimas semanas de gestación.
A través de ejercicios y técnicas individualizadas, el equipo trabaja para favorecer la rotación fetal y reducir la necesidad de intervenciones posteriores.
Para las profesionales, estos proyectos demuestran que los hospitales comarcales pueden desarrollar iniciativas innovadoras con impacto directo en la salud y el bienestar de las familias.
“Muchas de las mujeres que atendemos viven en pueblos donde nos conocen desde hace años. Esa proximidad nos da una gran responsabilidad, pero también el privilegio de acompañarlas en uno de los momentos más importantes de sus vidas”.
El equipo también subraya la necesidad de reforzar la dotación de matronas para avanzar hacia modelos de atención más personalizados.
Recuerdan que, España cuenta con aproximadamente 15,5 matronas por cada 1.000 nacimientos, frente a una media de 25,9 en los países de la OCDE.
Las profesionales consideran que una mayor disponibilidad de matronas permitiría ofrecer una atención continuada durante el parto, mejorar los resultados maternos y neonatales y reducir intervenciones innecesarias.
Las responsables del proyecto aseguran que el premio supone un reconocimiento al trabajo colectivo desarrollado durante años por todos los profesionales del servicio y un impulso para seguir mejorando la atención a las mujeres y sus familias.
“Somos un hospital pequeño en un rincón del Pirineo. Pero hemos demostrado que el tamaño no limita la calidad ni la calidez”.
Sonsoles Iglesias Constante (matrona), Sara Cruz Melguizo (ginecóloga), Celia Navarro Gil (matrona), Nerea Lacamara (pediatra) y el conjunto de profesionales de Obstetricia y Pediatría del Hospital de Jaca comparten con el Colegio Oficial de Enfermería de Huesca la experiencia del proyecto Acompañar, cuidar y sostener, reconocido en los II Premios Humanizar y Cuidar por Aragón.
Cuando usamos esas tres palabras no estamos hablando de filosofía: estamos describiendo gestos concretos que ocurren cada día en nuestras salas.
Acompañar es estar presente de verdad, no solo físicamente, sino emocionalmente. Es saber que cuando una mujer entra en dilatación, lleva consigo miedos, esperanzas y una historia que merece ser escuchada.
Cuidar es ofrecerle lo que la evidencia científica dice que necesita, sin añadir intervenciones que no aporten valor.
Y sostener es no dejarla sola en ningún momento: ni cuando todo va bien, ni cuando el proceso se complica, ni cuando la vida toma un rumbo inesperado.
En un hospital comarcal como el nuestro, esto tiene además una dimensión especial. Muchas de las mujeres que atendemos viven en pueblos del Pirineo donde nos conocen de toda la vida, o donde somos los únicos profesionales de referencia. Esa proximidad nos da una responsabilidad enorme, pero también un privilegio: el de acompañar a las familias de nuestra tierra en uno de los momentos más importantes de sus vidas.
“Acompañar no es solo estar presente: es escuchar, respetar y no marcharse cuando las cosas se ponen difíciles”.
Son muchos los momentos, y muy distintos entre sí.
Hay una imagen que nunca se olvida: la de una madre recibiendo a su bebé sobre el pecho mientras todavía está naciendo, ese instante en que el recién nacido emite su primer llanto y la madre y su pareja se miran con una mezcla de incredulidad y amor desbordante. Nosotros también nos emocionamos, aunque intentemos mantener la calma porque el parto aún no ha terminado. Y muchas veces, sí, nos abrazamos.
Pero la humanización también se mide en los momentos más duros. Hemos acompañado a familias en duelo perinatal, y lo que más nos ha llegado es escuchar que “gracias a cómo me tratasteis, pude despedirme de mi bebé”.
Esas palabras pesan mucho. Nos recuerdan que cuando la medicina no puede dar más, el cuidado humano sigue siendo infinito. Son esos momentos los que nos impulsan a seguir, a mejorar, a no conformarnos con lo que ya está bien.
También nos mueven las dificultades: cuando sentimos que nos falta apoyo o recursos, cuando chocamos con resistencias. Pero incluso esas fricciones nos sirven: nos hacen más conscientes de lo que queremos construir.
“Cuando la medicina no puede dar más, el cuidado humano sigue siendo infinito. Eso es lo que nos impulsa a seguir”.
Llevamos años trabajando para ser Hospital IHAN —Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia— y eso ha transformado nuestra forma de trabajar desde dentro.
El contacto piel con piel inmediato tras el nacimiento, tanto en partos vaginales como en cesáreas, ya es una práctica sistemática. El pinzamiento tardío del cordón umbilical es nuestra norma. Procuramos que esas primeras dos horas de vida sean sagradas: sin interrupciones, sin prisas.
Hemos incorporado técnicas de rebozo durante el parto, aromaterapia, música y posiciones que favorecen la rotación fetal. Las salas de dilatación han cambiado su aspecto: tienen ahora mensajes positivos y cuadros pintados por una compañera del equipo que les dan un ambiente más cálido, íntimo y humano.
Recientemente hemos incorporado el TENS como método no farmacológico para el manejo del dolor y próximamente sumaremos el óxido nitroso.
En 2023 pusimos en marcha la Consulta de Lactancia, presencial y telefónica. Realizamos llamadas de seguimiento de forma sistemática: a las 24-48 horas del alta, a las tres semanas —coincidiendo con una crisis de crecimiento— y a los seis meses. Además, atendemos presencialmente de lunes a domingo, en horario de mañana y tarde.
El resultado habla por sí solo: la lactancia materna exclusiva a los seis meses ha pasado del 8 % registrado en el estudio CALINA de 2013 al 67,8 % alcanzado en 2025.
En 2024 creamos también la Consulta para Bebés en Posición Anómala. Cuando en la ecografía de las 32-33 semanas detectamos que el bebé está de nalgas o en posición transversa, ofrecemos una consulta personalizada con ejercicios y técnicas específicas para favorecer la rotación a posición cefálica.
Completamos este modelo con visitas guiadas a las instalaciones antes del parto para reducir la ansiedad y con una estrecha coordinación con matronas y pediatras de Atención Primaria y con los grupos de apoyo a la lactancia de la zona.
“De un 8 % a un 67,8 % de lactancia materna exclusiva. No son solo cifras: son madres que han podido dar lo mejor de sí mismas a sus bebés”.
La humanización del parto no es una innovación reciente. La Estrategia de Atención al Parto Normal ya la recogía hace años y la iniciativa IHAN lleva décadas marcando estándares internacionales.
Hay hospitales de gran tamaño y hospitales comarcales que han demostrado que este modelo es posible. Por eso creemos que puede aplicarse en cualquier contexto si existe voluntad, liderazgo clínico y compromiso institucional.
Ahora bien, hay una condición que no podemos ignorar: necesitamos más matronas.
Las recomendaciones internacionales apuntan al modelo One to One, es decir, una matrona por cada mujer en trabajo de parto, con atención continua y personalizada durante todo el proceso.
Actualmente, España presenta aproximadamente 15,5 matronas por cada 1.000 nacimientos, frente a una media OCDE de 25,9. Esa diferencia se traduce en menos tiempo para el acompañamiento individualizado y más dificultades para desarrollar plenamente este tipo de atención.
La OMS estima que una atención liderada por matronas mejora numerosos indicadores de salud materna y neonatal, además de reducir intervenciones innecesarias.
Por eso creemos que apostar por este modelo no es un gasto, sino una inversión en salud pública.
“España tiene 15,5 matronas por cada 1.000 nacimientos. La media de la OCDE es de 25,9. Esa distancia también se mide en cuidados”.
Cuando nos comunicaron que habíamos recibido el II Premio Humanizar y Cuidar por Aragón, la primera reacción fue de sorpresa.
No porque no creamos en lo que hacemos, sino porque para nosotros esto es simplemente nuestro trabajo: lo que hacemos cada día, con convicción y con cariño, muchas veces lejos de los focos.
Después llegó la emoción compartida. Porque este premio no pertenece a una sola persona. Es de las matronas, las enfermeras, las TCAE, los ginecólogos, los pediatras, el personal administrativo y auxiliar. Es de todas las personas que forman parte del servicio.
También pensamos en las mujeres y las familias que han pasado por aquí. Ellas son las verdaderas protagonistas. Su confianza y sus palabras de agradecimiento son el motor que nos impulsa a seguir mejorando.
Este reconocimiento nos recuerda que la humanización no es un complemento de la atención sanitaria, sino una parte esencial de ella.
Y nos anima a seguir aprendiendo, innovando y apostando por un modelo de cuidados donde las mujeres y sus bebés sean siempre el centro.
“Somos un hospital pequeño en un rincón del Pirineo. Pero hemos demostrado que el tamaño no limita la calidad ni la calidez. Y eso es algo de lo que nos sentimos profundamente orgullosos”.