Lo que el fútbol enseñó a una enfermera de Huesca

Lo que el fútbol enseñó a una enfermera de Huesca

COLEGIO OFICIAL DE ENFERMERÍA DE HUESCA .- Con motivo del Mundial de fútbol, hablamos con Raquel Lafarga Rodrigo, enfermera residente y exfutbolista, sobre los valores que comparten el deporte y la enfermería, la evolución del fútbol femenino y el papel de la actividad física como herramienta de salud y bienestar.

Mientras el fútbol femenino continúa ganando visibilidad y reconocimiento en todo el mundo, historias como la de Raquel Lafarga recuerdan el camino recorrido y los valores que este deporte puede transmitir más allá de los terrenos de juego.

Raquel, residente de Enfermería Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Ramón y Cajal, vivió durante años dos realidades que, a primera vista, pueden parecer muy diferentes: el fútbol y la enfermería. Sin embargo, para ella ambos ámbitos comparten principios fundamentales que siguen acompañándola en su día a día profesional.

“El fútbol y la enfermería comparten valores esenciales como el trabajo en equipo, la comunicación, la disciplina y la responsabilidad”, explica.

Nadie gana solo

Si hay una enseñanza que Raquel destaca por encima de todas es la importancia del trabajo en equipo. Una lección aprendida sobre el césped que hoy aplica en el ámbito sanitario.

“En el fútbol el resultado no depende de una sola persona, sino de la coordinación y el apoyo entre todos los miembros del equipo. Creo que en enfermería ocurre algo parecido: es fundamental colaborar con otros profesionales para ofrecer la mejor atención al paciente”.

La capacidad para mantener la calma en situaciones de presión es otra de las habilidades que considera comunes a ambos mundos. Tanto en un partido como en la atención sanitaria pueden surgir momentos complejos que requieren serenidad, comunicación y confianza en quienes forman parte del equipo.

La evolución del fútbol femenino

Raquel comenzó a jugar cuando la realidad del fútbol femenino era muy diferente a la actual. Recuerda una época en la que apenas existían equipos femeninos en Huesca y la presencia de mujeres futbolistas en los medios de comunicación era prácticamente inexistente.

“Siempre entrenábamos a última hora porque priorizaban los otros campos a los equipos masculinos. Éramos de las pocas que seguíamos entrenando en campos de tierra cuando otros equipos ya lo hacían en campos de césped”.

Aquellas circunstancias no impidieron que muchas niñas y jóvenes continuaran practicando el deporte que les apasionaba. Hoy, observa con emoción los avances logrados y las nuevas oportunidades que encuentran las generaciones más jóvenes.

“Hemos peleado mucho por cambiar las cosas y me emociona mucho ver hasta dónde hemos llegado. Ahora hay más visibilidad, más apoyo y más oportunidades para las niñas y mujeres que quieren dedicarse al fútbol”.

El deporte también es salud

Más allá de la competición, Raquel destaca el papel del deporte como herramienta de bienestar físico y emocional.

“El deporte ha sido una herramienta esencial para mantener el equilibrio emocional y mental. Me ha ayudado a gestionar el estrés, a desarrollar disciplina y constancia y me ha enseñado valores fundamentales que me acompañan todavía”.

Aunque hace años que dejó el fútbol, sigue practicando actividad física de forma habitual. Considera que el deporte forma parte del autocuidado y de una vida saludable, algo especialmente importante en una sociedad cada vez más consciente de la importancia de la salud mental y los hábitos saludables.

Un mensaje para quienes sueñan

Cuando se le pregunta qué consejo daría a una niña o joven que sueña con dedicarse al deporte o a la enfermería, su respuesta es clara:

“Que crea en sus capacidades y que no tenga miedo de perseguir lo que le apasiona. Tanto el deporte como la enfermería requieren esfuerzo, constancia y dedicación, pero también ofrecen la oportunidad de generar un impacto positivo en la vida de otras personas y en la propia”.

Una reflexión que resume bien el vínculo entre ambas experiencias: dos caminos distintos que comparten valores como el compromiso, la superación y el trabajo en equipo, esenciales tanto dentro como fuera del terreno de juego.

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