Noemí Vaz: “1 de cada 6 adolescentes presenta un uso problemático de redes sociales”

Noemí Vaz: “1 de cada 6 adolescentes presenta un uso problemático de redes sociales”

COLEGIO OFICIAL DE ENFERMERÍA DE HUESCA .- La enfermera Noemí Vaz analiza los nuevos riesgos para la salud mental de los jóvenes tras los datos del estudio ESTUDES 2025.

El reciente informe ESTUDES 2025, que analiza los hábitos de consumo entre estudiantes, refleja una realidad con luces y sombras. Mientras que el consumo de sustancias tradicionales como el alcohol, el tabaco o el cannabis muestra una tendencia descendente, emergen nuevas conductas de riesgo vinculadas al uso de pantallas, redes sociales y vapeo.

La enfermera Noemí Vaz Bravo, residente de segundo año de Enfermería de Salud Mental y actualmente en rotación en el Centro Infanto-Juvenil Saralegi (Bilbao), analiza estos cambios y alerta de los nuevos retos en la prevención de adicciones entre adolescentes.

Un cambio en el patrón de riesgo adolescente

Para Noemí, los resultados del estudio ofrecen una lectura “agridulce”.

“Es esperanzador ver el descenso continuado en el consumo de sustancias tradicionales, lo que indica que el trabajo de prevención de las últimas décadas está dando frutos”, explica.

Sin embargo, advierte de que este descenso no debe llevar a bajar la guardia, ya que están surgiendo nuevas formas de consumo y conductas adictivas.

“Estamos ante un cambio en el patrón de riesgo adolescente: de las drogas clásicas hacia el vapeo y las adicciones comportamentales, especialmente vinculadas al uso de pantallas y redes sociales”, explica.

Redes sociales: un riesgo silencioso

Uno de los datos que más preocupa desde el punto de vista de la salud mental es que 1 de cada 6 estudiantes presenta indicadores de uso problemático de redes sociales.

Según Noemí, estas plataformas están diseñadas para captar la atención del usuario durante el mayor tiempo posible.

“Los algoritmos no son neutrales. Están diseñados para que pasemos horas pegados a la pantalla”.

Este fenómeno está relacionado con el llamado FOMO (Fear of Missing Out), el miedo a perderse algo, que genera una necesidad constante de estar conectado.

La exposición continua a estos contenidos puede afectar a diferentes ámbitos de la salud mental adolescente:

  • Autoestima e imagen corporal
  • Patrones de sueño
  • Regulación emocional
  • Necesidad constante de validación social

Adolescencia: una etapa especialmente vulnerable

La adolescencia es una etapa de grandes cambios biológicos, emocionales y sociales. Durante estos años, el cerebro todavía se encuentra en desarrollo, especialmente el córtex prefrontal, responsable del control de impulsos y la toma de decisiones.

Esto hace que los jóvenes sean especialmente sensibles a conductas que generan recompensas inmediatas.

“Los adolescentes son buscadores naturales de sensaciones nuevas. Cualquier conducta adictiva, ya sea una sustancia o una pantalla, puede interferir en ese proceso de maduración cerebral”.

El auge del vapeo entre los jóvenes

El estudio también señala el aumento del vapeo entre adolescentes.

Aunque muchos jóvenes lo perciben como una alternativa menos dañina al tabaco, estos dispositivos pueden contener nicotina, una sustancia altamente adictiva que afecta al desarrollo del cerebro en edades tempranas.

Además, su uso puede actuar como puerta de entrada a otras sustancias y generar dependencia con relativa rapidez.

¿Cuándo hablamos de una posible adicción?

Una de las claves para diferenciar un uso habitual de una conducta adictiva es la pérdida de control.

Según la especialista, algunas señales de alerta son:

  • Uso cada vez más frecuente de la actividad
  • Dificultad para limitar o detener la conducta
  • Persistencia pese a consecuencias negativas
  • Necesidad de realizar la actividad para aliviar malestar

Señales de alerta para las familias

Las familias pueden detectar posibles problemas observando cambios en el comportamiento o en el estado emocional de los adolescentes.

Entre las señales más habituales se encuentran:

  • Irritabilidad o ansiedad cuando no pueden acceder al móvil o a internet
  • Descenso del rendimiento académico
  • Alteraciones del sueño o la alimentación
  • Aislamiento social o pérdida de interés por actividades habituales

En casos más graves pueden aparecer conductas de riesgo, conflictos familiares o signos de malestar emocional intenso.

El papel clave de la enfermería en la prevención

La enfermería, especialmente en el ámbito de la salud mental, desempeña un papel fundamental en la prevención y detección precoz de estas conductas.

Entre sus funciones destacan la educación para la salud en centros educativos, el acompañamiento a familias y la detección temprana de situaciones de riesgo.

Además, en las revisiones de salud en Atención Primaria durante la adolescencia, las enfermeras pueden identificar de forma precoz posibles consumos o conductas problemáticas y derivar a atención especializada cuando es necesario.

“Las redes sociales son legales, están disponibles 24/7 y forman parte de la socialización adolescente. Eso las convierte en un factor de riesgo silencioso”.

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