Haru sigue el camino que le marca la vida. El destino es demasiado fuerte como para desafiarlo. "Kumiko comunicó la decisión a su hija, al volver de aquel que se convertiría en su último viaje. Sentadas en la mesa de la cocina, mientra cortaban la sandía. Haru se negó y dijo que, antes, huiría de casa y no la encontrarían nunca.