Mientras el Expreso de Canfranc vuelve a recorrer el Pirineo aragonés reivindicando la historia y el patrimonio ferroviario, merece la pena recordar que hubo un tiempo en el que algunos trenes tuvieron una misión muy distinta. No transportaban turistas. No llevaban equipajes. En sus vagones viajaban personas heridas, personal sanitario, medicamentos, instrumental quirúrgico y esperanza.