El diagnóstico de una enfermedad, sus síntomas, la forma de expresarla o su recuperación varía en función de si se trata de una mujer o un hombre. Por tanto, es necesario avanzar en políticas de salud pública y asistenciales que contemplen este eje de desigualdad conjuntamente con otros, como el nivel socioeconómico, la edad, el territorio o la etnia.